Naturalizar nuestras ciudades

Parque urbano en Veszprém (Hungría). Se ha construido un lago artificial aprovechando el caudal del arroyo Séd, que discurre paralelo a este.

La Espacios Verdes, más allá de constituir una red de espacios naturales interconectados, fundamental para la conservación de la biodiversidad, reporta un gran número de beneficios ambientales, sociales y económicos derivados de las múltiples funciones y servicios ecosistémicos que brinda la naturaleza, como son la regulación hídrica, el control de la erosión, la depuración del agua o la prevención del cambio climático, entre otros.


Combatir los efectos del cambio climático

Día a día las evidencias científicas nos indican que el camino a seguir implica un cambio de diseño y concepción de nuestras ciudades. La aplicación de nuevos modelos de  gestión de espacios verdes dirigidos a favorecer la biodiversidad urbana implica una renaturalización de dichos espacios. El futuro de la humanidad, nuestra salud y  supervivencia  en el planeta se jugará en la próxima década.
Dentro del contexto actual marcado por el cambio climático y los altos niveles de contaminación en nuestras ciudades, los científicos consideran de vital importancia la desconfiguración de las fronteras que existen entre los espacios naturales y los núcleos urbanos.

Actualmente nuestras ciudades se enfrentan a desafíos ambientales relacionados con la baja calidad del aire, el efecto isla de calor, el aumento de los riesgos por inundación, el aumento en la frecuencia y la severidad de los fenómenos extremos por el cambio climático. El abandono de las zonas industriales y los problemas de ámbito social, tales como exclusión social, desigualdad, marginalidad, pobreza y degradación de ambientes urbanos.

Parque Urbano de la Asomadilla (Córdoba)

Urge la necesidad de impulsar las áreas verdes en las áreas urbanas y metropolitanas para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) propuestos por Naciones Unidas y, al mismo tiempo, alcanzar un consenso entre normativas políticas y participación ciudadana.

El camino a seguir

Nuestras ciudades han seguido un modelo tradicional de desarrollo totalmente opuesto a la demanda y necesidad de esparcimiento y ocio de la sociedad actual, cuyas tendencias apuestan por las ciudades ecológicas. Básicamente resulta complicado implementar estos nuevos conceptos.  En cierto modo son prisioneras de su pasado con construcciones antiguas y de alto consumo y escasa eficiencia y no se han tenido en cuenta factores sociales y económicos.

Ejemplo de arboledas integradas entre las edificaciones.
(Veszprém)
La ausencia de asfalto alrededor de los edificios ayuda a disipar el calor y al efecto isla.
(Veszprém)

En cuanto a los espacios verdes, carecen de diseños y  gestión que reúna las características necesarias para albergar una rica y variada biodiversidad. No están pensados para albergar macizos y  praderas floridas donde se puedan realizar siegas diferenciadas para diferentes especies y épocas de floración, agrupaciones de masas arbustivas y bosque.

Todo este proceso de readaptación requiere un esfuerzo que vaya en la dirección correcta,  que ayude a resolver los nuevos retos que conlleva aparejados la aplicación de nuevas técnicas de mantenimiento, siegas selectivas, nuevas técnicas de podas, adaptación de los sistemas de riego,todo esto mediante la formación adecuada del personal de mantenimiento.

Sistema de siega selectiva y puntual de pradera.
(Veszprém)
Alternancia de arboleda y pradera.
(Veszprém)

La finalidad última de esta nueva adaptación es crear las condiciones óptimas para albergar la mayor cantidad de biodiversidad  posible. Que atraiga una variada fauna, que ayude a crear un equilibrio natural que ayude a mantener a raya las posibles plagas presentes en jardines y espacios verdes. Con la consiguiente reducción de uso de herbicidas y demás productos fitosanitarios.

La presencia de vegetación silvestre y espontánea en las calles, factor clave para una naturalización de nuestras ciudades.
(Veszprém)

Una correcta gestión de la biodiversidad urbana, factor clave en el nuevo diseño de nuestras ciudades.

La biodiversidad constituye un elemento fundamental para aumentar la resiliencia en nuestras ciudades frente a los impactos generados por el ser humano, esto se ha convertido en una tarea compleja que aglutina numerosos factores.

Por tanto una correcta gestión de los espacios verdes y demás ecosistemas urbanos deben orientarse hacia una mejora de la biodiversidad y cumplir con un servicio ecosistémico al ciudadano y a la comunidad.

Estudio de los factores que favorecen la biodiversidad

Los Corredores ecológicos urbanos. El diseño tradicional y distribución del espacio urbano supone una barrera en sí para la conectividad de los espacios verdes, impidiendo el intercambio de fauna urbana y por tanto de su viabilidad y continuidad en el espacio y tiempo. La estructura y disposición de Corredores Verdes en nuestras ciudades cobra importancia a partir del propósito de conectar y generar sinergias medioambientales y paisajísticas entre los espacios naturales y zonas urbanas.


Se hace necesario una ordenación urbana del territorio bajo  la visión de la sostenibilidad ambiental y la calidad del paisaje, para un uso y disfrute de los beneficios ambientales por la población urbana.


La presencia de plantas silvestres en espacios verdes aportan múltiples beneficios, son esenciales como refugio y sostén de comunidades de insectos y microfauna.
(Veszprém)

Con la combinación correcta de plantas, los espacios verdes urbanos pueden ser un hábitat rico para soportar diversos polinizadores.
(Veszprém)

Se hace necesario una ordenación urbana del territorio bajo  la visión de la sostenibilidad ambiental y la calidad del paisaje, para un uso y disfrute de los beneficios ambientales por la población urbana.

El diseño de nuevos espacios verdes y jardines deben proyectarse o adaptarse a las necesidades que fomenten la biodiversidad, con criterios científicos, con el objetivo de recrear en la medida de lo posible ecosistemas y hábitats lo más autosuficientes.

Los Espacios verdes envolventes en edificaciones,
aportan grandes ventajas ambientales y económicas a los usuarios, en términos de ahorros energéticos, regulación de la temperatura al interior de la edificación y bienestar psicosomático de los habitantes. (Veszprém)

Las praderas urbanas conforman espacios de biodiversidad. Cumplen funciones ecosistémicas, reducen la temperatura ambiente, capturan CO2 convirtiéndose en sumideros de carbono, filtran el aire entre otros servicios a la comunidad. (Veszprém)

Una correcta planificación de los recursos resulta fundamental a la hora de plantear estos espacios verdes. Estos deben procurar alimento y refugio para consolidar a una comunidad de organismos y una fauna lo suficientemente variada que pueda asegurar autosuficiencia y equilibrio en estos ecosistemas urbanos. 

Una adecuada selección de especies adaptadas al entorno, una proliferación de praderas floridas, setos arbustivos que den cobijo, madera muerta, muros de piedra con cavidades, naturalización de puntos de agua, todos estos entre otros elementos que proporcionen una variedad de microecosistemas a los espacios verdes.

Gestión y labores de mantenimiento adecuadas.

Es necesario la implementación de estratégias adecuadas en las labores de mantenimiento de jardines y espacios verdes. Estas deben ir en la dirección y adaptación a nuevas estrategias que fomenten la biodiversidad. Se hace necesaria la reducción y prohibición en la mayor parte de los casos el uso de biocidas, solo usados bajo prescripción de los técnicos en casos puntuales. Planificación de siegas diferenciadas, según especies y época de floración así como la poda y desbroce teniendo en cuenta el ciclo de nidificación y reproducción de aves e insectos y demás fauna.


El medio ambiente y la salud están relacionados de manera estrecha en las ciudades, de ahí
la importancia de conservar y cuidar nuestra naturaleza y la riqueza de su biodiversidad y de sus ecosistemas. (Veszprém)

Una correcta gestión de la fauna urbana.

La integración de espacios naturales en áreas urbanas puede ayudar a la mejora de la conservación de especies silvestres en diferentes entornos. Debido a la rápida extensión urbanística de los núcleos urbanos, se hace  imprescindible incluir este tipo de espacios (por reducidos que sean) en la planificación del territorio.

Los Hoteles para insectos. Estas estructuras pueden instalarse de manera sencilla en espacios abiertos, tanto en jardines y espacios públicos como privados. De esta manera ofrecer espacios de refugio y reproducción para una gran variedad de insectos. 


La integración de espacios naturales en áreas urbanas puede ayudar a la mejora de la conservación de especies silvestres en diferentes entornos

Cajas nido. En determinadas estaciones del año, las aves pueden encontrar dificultad para encontrar alimento en espacios urbanos, factores como el aumento de la población y la reducción de los espacios verdes están fomentando la disminución de la población de muchas especies de aves.

El control de especies invasoras o exóticas

Resulta clave para fomentar la biodiversidad en nuestras ciudades. La mayoría tienen un origen doméstico, se escapan o son soltadas por particulares y representan un serio problema para las especies autóctonas. Entran en seria competencia por el alimento y el nicho ecológico urbano, siendo estas últimas desplazadas o eliminadas de nuestros espacios urbanos.

La educación ambiental

Es en las ciudades donde se concentra la mayoría de la población, por lo tanto es necesario establecer programas de educación ambiental que conciencien a la población e informe de los beneficios, junto a la necesidad de incorporar estos espacios de vida en áreas urbanas. Para afrontar el reto y desafío  que supone adaptar nuestras ciudades al siglo XXI frente al cambio climático.


La ciudad, como el entorno natural, es también un espacio y finalmente constituye un «medio ambiente urbano».
por lo que la sociología urbana se ha visto naturalmente inclinada a nutrirse de los aportes de la geografía, el urbanismo, la ecología y la filosofía del espacio.
(Foto. Córdoba)

Una mejoría de nuestros espacios verdes en entornos urbanos pasa por un periodo de adaptación y adquisición de experiencia de este nuevo modelo de gestión
y conservación.

Resulta de una complejidad que requiere la adopción de métodos y nueva técnicas de manera paulatina, donde hay que adaptar todos los recursos necesarios para su implementación. Formación y recursos técnicos (maquinaria y sistemas de riego más respetuosos y sostenibles etc…) comprobando los resultados y su eficacia e ir adaptando mejoras a los procesos, acumulando conocimiento y experiencia en el día a día.