Albatross

En el corazón del gran Pacífico, se está desarrollando una historia que puede cambiar la forma en que se ve todo.

La película está hecha por el artista y fotógrafo Chris Jordan, que muestra un gran amor por la naturaleza y cómo la prosperidad humana afecta vidas inocentes.

Una película sobre el albatros, una película sobre cómo los humanos afectamos a esta especie incluso en un lugar a muchos miles de kilómetros del asentamiento más cercano, pero la mayor parte de una película sobre el dolor, el dolor y la belleza.

Los plásticos en el mar suponen un grave problema medio ambiental. Por eso, las administraciones deberían tomar conciencia y conseguir una legislación que evite que este dilema siga aumentando. De hecho, hay que empezar a tomar acciones serias que disminuyan la cantidad de plásticos en el mar.

Si los residuos plásticos ocasionan una catástrofe marina de una magnitud enorme, cuyas consecuencias reales todavía se desconocen, es en buena parte a causa de los microplásticos. En efecto, el hecho de que puedan ingerirse tan fácilmente por su ínfimo tamaño (son milímetros) convierte el problema en un verdadero drama a nivel ecosistémico y también de cara a la salud pública.

Se pueden encontrar estas partículas en todas partes. Por poner un ejemplo ilustrativo, un estudio reciente dirigido por Peter Ross, científico del Acuario de Vancouver, encontró en el agua del Estrecho de Georgia aproximadamente unas 4000 partículas de micro plásticos por metro cúbico.

Fotografías/web albatrossthefilm

Las aves marinas también lo ingieren de forma habitual. Según un estudio de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NAS, por sus siglas en inglés), prácticamente todas ellas acaban probándolo. Muchas pagan con su vida por hacerlo, tanto cuando provocan accidentes o se atragantan como mediante la obstrucción de su sistema digestivo y, por supuesto, a consecuencia del envenenamiento.

Lo alarmante de la situación no solo es la dimensión del problema, sino la cantidad de microplástico que sigue produciéndose, y el futuro en modo alguno es esperanzador. Muy al contrario, su producción es exponencial, y los métodos de recogida eficaces son pura utopía.

Cada año se fabrican cientos de millones de toneladas de plástico. Grosso modo, la basura plástica oceánica supera los 5 billones de trozos de muy distintos tamaños, cuyo peso superará los 150 millones de toneladas, de acuerdo con la fundación Ellen MacArthur y el Instituto Five Gyres Institute de Los Ángeles, Estados Unidos.

Buena parte de ellos son de pequeño tamaño, y a buen seguro que contando uno por uno los microplásticos, esas cantidades se dispararían. Son trocitos minúsculos que se añaden a otros que también acaban troceándose y disolviéndose en el agua con el paso del tiempo, dentro de su lógico proceso de deterioro en el medio ambiente, si bien no acaban de degradarse hasta pasados los mil años.

Link a la web de los autores del film Albatross