Los bosques templados caducifolios


Bosque formado por jóvenes Hayas, situado en el área de Protección del Paisaje de la Alta Bakonyi, Hungría.

El bosque caducifolio también es conocido como bosque templado de hoja caduca. El término caducifolio u hoja caduca indica precisamente la pérdida natural del follaje de los árboles durante la época de invierno, siendo reemplazado nuevamente al cumplirse el ciclo de las estaciones.
Los bosques caducifolios se caracterizan por experimentar las cuatro estaciones durante el año, motivo por el cual tanto los árboles como las plantas y animales que allí habitan han adaptado su metabolismo para sobrevivir en las diversas condiciones climáticas. Gracias a esta adaptación es posible que estas especies se desarrollen óptimamente.
La caída de las hojas permite a los árboles ahorrar energía y reducir el riesgo y la pérdida de agua durante las épocas más frías, ya que la temperatura puede llegar a estar por debajo de los 0 °C durante el invierno.

El Área de Protección del Paisaje de la Alta Bakony cubre un área de 8,753 hectáreas, de las cuales 478 hectáreas están fuertemente protegidas.

Debido a que estos bosques se sitúan en las zonas templadas del planeta el ser humano ha colonizado en numerosas ocasiones áreas pertenecientes a este tipo de bosque. Por ello estos han sido utilizados y remodelados con numerosos fines, cosechado madera para la fabricación, construcción de sus asentamientos y la obtención de papel y carbón; además de abrir grandes claros para obtener áreas de cultivo y pastos para el ganado. Como resultado, menos de la cuarta parte de los bosques originales permanecen. Muchos bosques son ahora pequeños fragmentos diseminados por campos y caminos; estas islas de verde a menudo difieren sustancialmente de los bosques originales, particularmente a lo largo de los bordes.

Importancia del suelo


Las raíces de los árboles permiten su anclaje y
alimentación. Están diseñadas para desarrollar la mayor
superficie posible a fin de absorber el agua y los nutrientes,
a través de múltiples raíces filamentosas que se introducen en el
sustrato. A la vez que realizan una importante labor de fijación del terreno impidiendo la erosión del mismo.

La mayor actividad se desarrolla en el suelo del bosque caducifolio. La descomposición de la hojas se realiza por la incesante actividad de los hongos, bacterias y microfauna edáfica, que liberan los nutrientes hasta estar otra vez disponibles para ser utilizados por el árbol.
El suelo del bosque templado es profundo, con un horizonte A, rico en materia orgánica, importante y bien estructurado, el el que se puede formar con facilidad el complejo arcillo-humico, importante para dar la estructura y la fertilidad al suelo. Es por ello que son muy fertiles y ses les llama suelos pardos. La caida de las hojas de los árboles caducifólios contribuye aumentar la fracción orgánica del suelo de estos ambientes y es un aporte de materia orgánica de descomposición rápida


Las hojas caducas forman una capa en el suelo que sirve de alimento y de cobijo para muchos animales. Una vez en el suelo, sufren un proceso de descomposición. Pronto las bacterias y hongos se encargaran de su descomposición.

Los árboles de hoja caduca cumplen otras importantes funciones. Los bosques (especialmente de hoja caduca) son auténticos imanes de lluvia, y contribuyen a generarla. Pero además sus hojas también generan lluvia por otra vía: las bacterias, presentes en las hojas y responsables de su descomposición, favorecen la conversión de la humedad de las nubes en gotas de lluvia. Por eso es tan tan importante la presencia de árboles y arbustos de hoja caduca en los bosques y zonas verdes, y de setos vivos en las zonas agrícolas.

Una tierra rica en humus y cubierta por vegetación es capaz de retener grandes cantidades de agua de lluvia, y ayudar a recargar los acuíferos y por tanto de sostener los ecosistemas desde la raíz. Las tierras desertificadas no tienen capacidad de absorber agua, de modo que cuando llueve el agua arrastra la tierra suelta ladera abajo, causando peligrosas inundaciones en las zonas bajas y los cauces anteriormente secos. Las sequías e inundaciones no son casuales, en gran parte están ligadas a la pérdida de vegetación y deterioro del suelo.

El bosque y el agua

Sendero que bordea el Lago Pavin, flanqueado por un denso bosque que nutre de agua al lago que alberga en el interior de un antiguo cráter.

Los bosques mantienen en buen estado los ecosistemas acuáticos y proporcionan suministros fiables de agua dulce potable. Pero los bosques no sólo filtran y depuran el agua, también evitan la erosión del suelo, reducen la sedimentación de los depósitos y disminuyen el peligro de deslaves e inundaciones, que son un peligro para el suministro de agua río abajo. Y si bien los bosques consumen agua, también incrementan la tasa de filtración, con lo que ayudan a restablecer las capas acuíferas del subsuelo.

 En medio de un bosque de pinos, hayas y epiceas, se halla el lago Pavin, de origen volcánico, con una superficie de 44 hectáreas y una profundidad de 92 metros.

La pérdida de cubierta forestal puede perjudicar el suministro de agua dulce, poner en peligro la seguridad alimentaria de millones de personas e impedirles ganarse la vida y mantener a sus familias.